martes, 21 de abril de 2009
Mi regreso
jueves, 16 de abril de 2009
El clásico que no me toco ver.
Mi nombre es Braulio, tengo 24 años y no tengo antecedentes penales. Estoy aquí acusado de haber golpeado a dos personas en un momento de enojo. Mire, todo paso así. Desde mucho tiempo antes compré los boletos para el partido fútbol en primera fila, no me importo quedarme sin feria ni siquiera di los abonos para el pavimento de la calle y eso que estuve reclamando la pavimentada junto con los vecinos. Después los vecinos se enojaron conmigo, pero como nunca había tenido la oportunidad de ver a mi equipo jugar me valió. Además ya tenía los boletos, ni modo de no ir.
Entonces hoy madrugué para irme al estadio junto con un amigo y mi hijo. Tomamos el camión que nos dejo unas cuadras antes del monumento hecho para el fútbol, caminamos hacia él, pero antes compramos unos tamales y un champurrado calientito. Eran como las 8 de la mañana y se apreciaba una pequeña fila de fanáticos igual que yo. Nos formamos mi compadre Luis y mi hijo. ¿Quién crees que gane? Preguntaba la gente y una matraca se escuchaba más al fondo. Y ahí se armo el desmadre, pues va ganar el América, ni modo que no, pagué más de quinientos pesos por boleto para venir a ver el partido. Mientras otros apoyaban al equipo contrario yo me empezaba a enfurecer, ¡Calmado compadre! Sólo es un juego y aun no empieza. Pero al momento empecé a ver el color rojo, blanco y azul.
Mis ojos parecían saltar de enojo. Tragaba saliva y volteaba a la defensiva. Quería lucir el amarillo de mi camiseta. Entonces fue ahí cuando alguien gritó Esos de amarillo me la ... y me exalté avente el vaso de fomi donde venia el champurrado y me dirigí hacia esos dos muchachos, y dentro de mi cabeza retumbaba ..Contra mi nadie puede, contra mi nadie puede. Me convertí en Goliat en un minuto y agarré al más flaco primero, lo deje en el suelo, después le torcí el brazo a su amigo y cuando le empezó a salir sangre del labio y escuche a unos decir ¡dale duro!, ¡dale duro! y mi compadre gritaba ¡ya compadre ya!, no sabía qué hacer. No quise correr y ser cobarde.
Esperé a los policías y por eso estoy aquí. Aun faltan unas horas para el partido, y creo que dentro de la celda no hay un televisor para poder verlo, todo me salió caro. Si hubiera dado mejor el dinero para el pavimento, creo que pudiera disfrutar del partido aunque sea en blanco y negro , a la misma vez creo que dentro de un tiempo hubiera podido estrenar asfalto para echarme una cascarita.
Jugando entre castigos..
viernes, 27 de marzo de 2009
Cápsula digerible
Motivo 0.0
jueves, 12 de marzo de 2009
Movie prestada.
Salir de esta ciudad que me bendice y me contradice al mismo tiempo. Quiero correr pero se retroceden mis pasos, yo no quiero ir al DF como lo hacen la mayoría, quiero ir para arriba. Apenas ayer estaba viendo la película de Tenacious D donde sale Black Jack y Kyle Gas, cuando acabé de comer, aproveche la ausencia de mis padres y me senté en la sala a reír a carcajadas con las escenas e idioteces de este dúo. Muchas cosas que piensa Jack en esa movie yo las he pensado, como irme de aquí. Ya no me gusta mucho esta ciudad, la violencia, la política, los medios y la poca cultura me tiene arto.
Las mentes cerradas me provocan pánico yo mismo me causo nauseas. Entre las calles disparejas, las ubicaciones, los semáforos y toda esta gente que ha llegado a invadir mí entorno. Ayer estaba viendo la película y hoy ya adopte el pensamiento de alejarme. Tratare de irme. La religión se ha vuelto un régimen en esta familia, desde que se volvieron cristianos están metidos en ese templo y no me dejan hacer lo que quiero. Ya me propusieron andar de casa en casa promoviendo a quien sabe quien, de no se donde. De milagro no estaba la familia, porque si no, me toca estar dando gracias al lord en la mesa. Por eso tengo estas ideas, ni siquiera puedo subirle a la música, al menos que sean panderos y alabanzas. Mi vida es un verdadero caos, yo quiero probar cosas nuevas, como una pizza extra Bob Marley, conocer gente distinta, verdaderos amigos. Una parte de mi vida, esta plasmada en el principio de la película, porque hasta han destrozado los pósters de mi cuarto. No me respetan. Pero yo tampoco respeto, ni se respetar. Soy mal hablado.
Los valores se me han ido perdiendo sólo los utilizo cuando tengo que quedar bien y se que no soy el único, mi amigo Roberto últimamente piensa en violencia, su vida esta rodeada de armas, a veces me asusta, pues con tantas cosas que pasan, y lo loco que esta, puede llegar un día a matar sin miedo. Yo no podría llegar a eso, pero ya grito y me defiendo. Probablemente algún día me valla de Tijuana, pero primero me quiero bautizar en la iglesia cristiana, para que me de el valor de alejarme sin mirar hacia tras. Como J.B, el cual se fue y jamás volvió a Kickapoo, ni yo hubiera vuelto. Si mi madre supiera la clase de amigos y líos en los que estoy metido, me correría de la casa sin tener que proponérmelo. Si algún día pasara eso, sólo tomaría la guitarra y me iría sin cargos de conciencia.
jueves, 26 de febrero de 2009
El músico
¡Sí!, se me olvidaba decirles que soy baterista de un conjunto norteño. Y por las tardes ando junto con mis colegas en la plaza santa cecilia. Tocando se me va el día y la noche. Desde que mi mujer se fue con un hombre y me dejo solo con mis hijas, no me gusta estar en casa prefiero salir a buscar suerte en la calle, como bandolero. Últimamente me he puesto a pensar en mis hijas, hoy los quiero ver, acariciar, no quiero besar labios entre callejones. Hoy quiero estar con ellas, hacerme padre por un instante y no ausentarme como solía hacerlo mi padre, el cual era casi igual de irresponsable y desgraciado que yo.
Salí de la tienda, satisfecho por la compra, me subí a una calafia que decía Zapata – Reforma y esa me llevo a casa, me bañe, me cambie, regrese al centro y me olvide por completo del pensamiento hacia mis hijas, no me preocupe por buscarlas, Me fui esa noche a estrenar el timbal, me tome unas cervezas, toque en conjunto mi yaquesita, flor de dalia, laurita garza, y las que nos pedían, se dieron las diez y las once, las once y la una, las dos y las tres como la canción de Joaquín Sabina.
Y como a las siete de la mañana me dió por regresar a casa. Iba dormitando en la calafia, pero me despertaron las sirenas de los bomberos. Algo a de haber pasado cerca de donde vivo, pues ya casi llego y veo cerca el humo. Pedí la parada. Bajé como pude de la calafia, caminé una cuadra y el olor del humo hizo que despertara, apresuré el paso, sentía que algo pasaba por mi calle, pase la segunda cuadra y di vuelta a la derecha, y si, una casa ardía en fuego, ¿será la casa de don Pancho o de Cuco?, en este momento todas las casas pueden ser, menos la mía.
Pero cuando abrí bien los ojos, vi a mi niña, con su hermanita en brazos, llorando. Los bomberos de La mesa trataban de apagar el incendio, la casa se quemo por completo y me sentí tan estupido y avergonzado de mi mismo. Abrasé a mi hija, mientras veía los restos de la madera quemada y el resorte del colchón.
Han pasado tres días, he conseguido un cuarto por acá, por el rumbo de la castillo. Mi hija me cree famoso, pues esta chica y el verme con la percusión la llena de alegría. Ahora trato de cuidar más a mis dos hijas. Pero por ahorita, me he vuelto a poner los lentes, el sombrero, he agarrado el timbal y voy de salida. Mi hija Mari me toca el brazo y sonríe a pesar de todo lo ocurrido, creyendo que soy un gran músico y un gran papá. No creo ser lo primero pero hoy, con mi música sacare dinero para el domingo ir al sobreruedas y comprarle un par de zapatos a ella y a su hermana. Tampoco creo ser lo segundo, pero mañana haré el intento…
viernes, 13 de febrero de 2009
HILLS
Pero abajo, la gente habla del desagüe de la escuela, que los niños avientan pelotas, hulas hulas y piedras hacia las casas, hacia nuestras casas, pero no lo es siempre. De vez en cuando, suceden cosas peores, como la vez en que a Rosa la vecina le aventaron un neumático de tractor, y le destrozo la pared de atrás, me imagino cuantos niños tuvieron el valor de hacerlo o mas bien si a esas edades primarias un niño sabe lo que hace.
Mientras en casa, mi mamá sólo se preocupa por subir al cerro a regar sus plantas, a ver si aun están sus magueyes, sus cactus y los nopales y el durazno, y un sin fin de plantas más. Yo no me preocupo tanto por el cerro, pues siempre ha estado en la misma posición, no vino conmigo, ni creció, pero cuando me pongo a “tripear” me imagino que debajo de todos los cerros hay dinosaurios escondidos y dormidos, que la parte alta es como su lomo, eso esta solo en mente.
Alrededor de mi hay mas cerros a algunos ya les paso una máquina devoradora por encima, para poder en algunos casos poner llantas de cimiento y casas sobrepuestas, sin importar deslaves en casos de lluvia, pues de todos modos hay una oruga que va al rescate ¡Si! Al rescate de quienes van llegando para sobre poblar los cerros y mi ciudad.
Si esos cerros hablaran y pudieran defenderse de mí que pienso que son unos encubridores de dinosaurios y defenderse de la sociedad que les impone nombres según sus características, defenderse de esa sociedad que estructura subidas y bajadas, y les rebana como un pastel partes y partes para poner triplays con láminas, hule, plástico, lonas, y todo tipo de material que pueda servir para hacer un cuarto. Si los pinches cerros pudieran decir que quizás están artos de tener antenas de adorno para detectar señales, porque no esta demás decirlo pero considero que tal vez ya hasta mi propio cerro se cansó de que mi mamá encaje raíces de mas plantas y lo moje cuando el no se lo pide. Pero no, los cerros no hablan pero escuchan y se defienden deslavándose.
Y se pueden clasificar los cerros. Hay otros, los que están en las orillas del gringo, que escuchan armas y el sonido de la border Patrol, estoy segura que esos cerros a veces desean no estar ahí para hacer ágil y menos cansando el camino del migrante porque les da tristeza cuando alguien cae y cuando escuchan el sonido de las tripas retorcerse, casi pudiera afirmar que el cerro quisiera ayudar en algo y dejar crecer plantas con comida integrada para que el migrante pasara y agarrara una coca cola o unas enchiladas o una cobija, pero no es así, esa es casi una afirmación inventada por mi.
¿Que cerro pudiera tolerar el olor de la marihuana como el de las abejas? Que tiene su anécdota de que por las noches jóvenes van a hacer cosas extrañas como fumar algo que la misma naturaleza creo junto con los mismos cerros, ¿A que cerro le gustaría tener su propio mito y su propio dueño? Como el cerro colorado que en 1960 fue propiedad de Santiago de García, y ahora es propiedad de conjuntos habitacionales y casas que cada vez buscan otra stairway to heaven.
Los cerros quieren su libertad, ¿Quién le pregunto al cerro colorado si quería tener un mega letrero de piedras pintadas que dijera JESUCRISTO ES EL SEÑOR? Absolutamente nadie el cerro ni siquiera piensa en religiones ni deidades solo observa lo que hacen y deshacen de el. En veces logra ser parte de alguna canción pero después nadie le lleva una grabadora o un ipod para que escuche que fue una fuente de inspiración, como dice una canción de Jaguares detrás de los cerros, si, estoy yo y tú, y todo mundo. La tierra que emana de los cerros parece prometer mas posibilidades de asentamiento y las piedras van a resbalar algún día sobre nuestras conciencias, las piedras rodando se encuentran y se que algún día las he de encontrar siendo parte de una barda con cimientos y barniz, porque a todo se le sabe sacar provecho y mas cuando la naturaleza no sabe hablar y nos permite explotar sus riquezas como a los cerros, a los cuales según estadísticas les faltan 30 años mas para estar totalmente poblados.
Si los cerros hablaran quizás nos pedirían que apagáramos las luces de la ciudad por instante para contemplar el cielo y poder mirar algo natural porque los edificios y las casas no los dejan respirar.
Sin embargo aprovechamos su silencio, para escalarlos, y llegar a la cima, para saciarnos del smog que la ciudad nos regala, para sentarnos a descansar arriba del cerro y tallar sobre una piedra aquí estuvo… y si, yo también he estado arriba de un cerro, y he hecho exactamente eso, poner mi nombre encima de tantos nombres desconocidos, y ver el atardecer que se desprende de la vista poco a poco, para después volver a bajar con cuidado de no caer en un colchón de techos de mil formas. Después el cerro vuelve a tratar de ser el mismo, ese y otros cerros como los que me rodean. Los cerros son parte de Tijuana, y he escuchado a tantos decirme, en Tijuana hay puros cerros, y les doy la razón, pues los hay y los seguirá habiendo, aunque tengan un tapiz de casas con bardas de llanta o piedra, con plantas o sin ellas, aunque los dejemos sin respiración, los emplastemos con cemento y los deformemos, en Tijuana siempre habrá cerros que no dejan de ser enajenados, y de vez en cuando una nube los cubrirá, con su suave algodón, para protegerlos de la sociedad que les rodea.
sábado, 27 de diciembre de 2008
Amantes
se besaban y se daban minutos de placer
entre un callejón y otro.
Tal parecía que no se habían
visto desde hace ya bastante tiempo.
Se comían, se tocaban.
Pero, entre esa pasión había algo
que los hacía esconderse, alejarse
del entorno social.
Ese algo era ... que en la vida del caballero
existía una mujer a la cual años atrás
había jurado "amarla por sobre todas las cosas".
Pero ese juramento no se llevo a cabo.
Angustias en su pensar ninguna para él,
pues cuando se encontraba con su amante
en esos rincones oscuros se olvidaba
de su verdadera mujer.
-Amantes ocultos entre el café;
-Amantes ocultos entre la piel;
Erizante sensación de volverse a ver,
en medio de la luna y las estrellas.
Besos deseados intentando escapar de las miradas
ocultas, que ven entre ventanas de personas incultas,
intentando huir de la maleza de los animales.
El sereno de la noche los deja solos,
ambiciosos de verse y perderse entre un callejon y otro.