martes, 26 de mayo de 2009

Crónica de un concierto a medias

13,marzo, 2005 o 2006 ya no sé


Llegamos al centro de la ciudad de Tijuana, deslumbrantes luces, de noche. Sonidos de música distante. Nos bajamos en la 6ta. y Negrete, de un taxi blanco y rojo, de esos que ya no existen. Sonia y yo.
8 de la noche. Nuestros pasos se dirigían hacia la Av.revolución. Tonalidades oscuras, pasamos el Jai Alai. En la esquina del am-pm, nos disponíamos a cruzar para seguir hacia la calle Constitución. De repente, escuchamos un grito -¡Sonia! -y volteamos hacia el café, que ha dejado de ser café para convertirse en comida instantánea. En el bordo de una pequeña banquetilla estaba senta una chica de Dr. Martens, de nombre Brisia. Entonces, nos mostramos tan cordiales , para ir a saludarla.
Y esperar a su novio una hora más. Perdiento el tiempo. Sonia reviviendo viejos momentos de su vida, junto con Brisia, esa que fue su amiga, la primera vez que entro a la preparatoria. Pero ahora lo era yo. Sólo porque volvió a entrar por segunda vez. De noche. Gringos ku kux klanes, por todos lados. Visitantes ajenos, con sombreros mexicanos. hebrios.
Como a las 9, llego Saúl. Enojadas las 3, por su impuntualidad. Decidimos movilizarnos para llegar a tiempo al concierto. El cual no sabíamos a que hora empazaba.
Ahora si, ibamos a cruzar del am-pm, hacia el oxxo de la revu, junto con un guerito, de esos gringos hippies que no puedes dejar de ver y de adimirar su belleza. Justo antes de cruzar, dos hebrios se aproximaron, era Abner "el choko"y "el sabroso". También iban al concierto. (Reencuentro).
Hablando incoherencias, llegamos a la constitución. En eso comienza una discusión entre Brisia y Saúl. Se me olvido recordar algo, eran novios. Nunca sabíamos porque discutían tanto, pero llegaban a los golpes.
El lugar del concierto : Multikulti. Había fila, aún no abrían las puertas.
Mientras Abner y yo, preferimos comprar los boletos, para la entrada. Boletos que no decían Tijuana No o igual ni había alcanzado los verdaderos, no lo sé, me tocó azul, Maldita vecindad. Maldita me sentí después.
Los otros estaban buscando la manera de resolver el conflicto de la pareja agresiva. ¡Siempre lo mismo!, deberían dejarse.
En el cofre de un carro estacionado, justo en frente del inmueble, estaba Arnold, Casko y René, a este último no lo conocía, pero ahí me lo presentaron. A estos tres les pondré " los tres mosqueteros", para identificarlos más adelante.
Amigos de la prepa, de hecho todas las personas mencionadas y yo, estudiabamos donde mismo. A si!, a exepción del "sabroso" que ya estaba casado y René, que para ese entonces no hacía nada y lo mantenían . Nos fuimos metiendo a la fila. Abner traía mezcal, el cual no iban a dejar pasar.
Sonia llego al instante junto con los demás. Me dieron el mezcal y lo metí dentro de la chamarra de Marlboro que traía puesta. Logré burlar la seguridad, pasé, sólo esculcaron mi pantalón.
Adentro unas escaleras a los lados, con un toque fino, unas columnas estorbosas, restos de un incendio se apoderaban del pequeño lugar, al fondo unas puertas que daban acceso al aire libre.
Decidí pasar al baño. Un lugar abandonado, con unos cuantos escusados y unas divisiones improvisadas, de las cuales colgaba una pequeña tira que no lograba cubrir nada de mi flaculento cuerpo. Salí. Trataría de no volver a entrar.
Pasamos al exterior del lugar. Algo amplio. Sin luz. De bajada. Con unas gradas de cemento, en la parte de arriba. Nos separamos.
Decidí conocer gente. Me fui con Sonia y Abner, a saludar a un afro pelo chino "Macaco" su sobre nombre, otro compañero, que venía de Tecate, y que consideraba a Tijuana, como lo más cabrón.
Ahí me ofrecieron una cerveza. Alguién me la trajo. No recuerdo quien.
Bebiendo de un vaso de fomi, blanco, caminé hacie otro extremo, donde estaban sentados "los tres mosqueteros". Me senté. Pedí otro vaso con beer. -¿Corona, Sol o Tecate?- Preguntó arnold, -Sol-.
Cada segundo el olor de la mariguana se apoderaba del lugar. Unos punks que estaban cerca, empezaron de mamones a golpearse con los cintos de estoperoles. Pero en el escenario, que en realidad no se veía aun nada, apenas estaban acomodando los intrumentos y buscando las conexiones para los cables.
10pm, No parece que aquí valla a tocar algun grupo, no se a prendido ninguna luz. Y yo ya me hago del baño. La cerveza causante del efecto.
En ese pedazo de la esquina del mundo, se empezaron a escuchar micrófonos. Fui al baño. A ver como le hacían las de más pendejas que al igual que yo buscaban la manera de cubrirse, pues ni siquiera la entrada al baño contaba con una cortina. Volví a salir a probar un poco de aire nocturno mezclado con el humo del tabaco y el olor del alcohol. Ya todos los amigos habían cambiado de lugar, estaban repegados hacia una pared y unos muros, junto con otros chicos desconocidos.
Me senté a esperar y platicar con ellos, sobre asuntos poco interesentes. Brisia estaba junto con Sonia hablando sobre sus historias con Saúl. Saúl estaba quien sabe donde, por allá, lejos.
Abner sentado en transe, tranquilamente, porque ya no podía levantarse. Arnold y Casko esperando junto conmigo que la primera nota musical saliera del escenario. Pero no.
En eso, unos acordes, demasiado desafinados surgieron del escenario. Se prendieron las luces, las cuales se reflejaban en los rostros de todos los que estabamos presentes. ¿Tijuanarkia?, pero, ¿qué fuckin's es eso?. Unos, hombres desaliñados aparecieron en el escenario con el nombre del grupo en la batería, no se cuanto tiempo tocaron, porque yo estaba flotando sobre el cemento. Muchos abucheos ¡Bajense cabrones!. Sabe si después de ellos toco algún otro grupo, volví a revivir cuando escuche el Mexican Ska de Almalafa, me alegré, y coreaba junto con mis amigos la canción de México libre.
Sentada en el sucio cemento a oscuras. Alguién me invito un churro, René el nuevo amigo se sentó conmigo, intercambiamos números de teléfono, con letra fea escribí el mío, con letra pésima escribió el suyo. ¿Nos volvéremos a ver?, no importa si no. Se retiró. Me quedé sola equilibrando mis pensamientos. Todos empezaban a amontonarse porque no faltaría mucho para que Tijuana NO, comienze a tocar, un slam amplio, golpes, patadas, cintarazos, sin límites.
Hay Saúl pobre de ti que te paso? otro putazo? quién te madreo? demasiado sarcástica.- Saúl llegó con uno de sus grandes ojos hinchado, pero quería andar en el slam el nene.
TIJUANA NO
A eso vine ni madres que me quede aquí a ver a este golpiado, me acerqué poco a poco al centro, era mejor ,me sentía bien. Alcanzaba a entonar las canciones.. Sentí un brazo arriba de los hombros, era el choco y el sabroso lo seguía porque ya andaba borracho.
Golpes bajos, todos madreados salieron del slam, para cuando esa canción cuestionaba mi poca conciencia ya estaba repegada hasta mero merito al frente viendo a la idiota invocalista que para mi gusto no cantaba ni coreaba bien sólo estorbaba.
TO BE CONTINUED..

lunes, 25 de mayo de 2009

Carnaval callejero

Edificios y casas de Infonavit, pinturas desgarradas. Abajo, carpas de colores detenidas por unas delgadas varillas, como mis piernas. Predomina el rosa y el rojo. Carpas por todos lados, aquí, allá.

Cosas que se venden a veces sin tener valor alguno, como esos zapatos sin par. Ropa amontonada en pequeñas mesas, cosméticos caducados, el lip-gloss derretido, la guitarra sin cuerdas, el collar sin perlas, el radio inservible, la muñeca sin piernas.
Cartones con saldos, la bolsa, el pantalón, la blusa de marca colgada, mujeres. Es temprano pero el sol ya esta gozoso de ver a las señoras que madrugan para ir a la boutique de Shopping.

Todo lo que el ser humano necesita, puede estar ahí. Los piratas con su parche buscan entretenernos con música, películas y anime. Otros no muy piratas están vendiendo el videojuego o la patineta de sus hijos, la vajilla de mamá, la sala y pequeñas figuritas que fueron un recuerdo de su viaje por Mazatlán o por cuba.
Sillas y mesas adornadas con manteles de colores como si todo esto fuera una feria, el fuego prendido para calentar el pozole, el menudo o la birria. En el centro de esas mesas el salero, el cilantro, el limón, la cebolla. .
Hornos calentando la pizza familiar.
El comal de las gorditas, las quesadillas y los sopes con un poco de grasa, de esa que se acumuló desde la ultima venta. El pequeño puesto de tejuino, nieve de limón, experimentos de chile, sal, ciruela y raspados.

Gente caminando en medio de la calle, la calle es de la gente, solo los domingos.
Pero los carros no dejan de pasar lentamente, para esperar que la niña se haga a un lado, pinche niña, y la madre ¿donde chingados esta? estará en ese montón femenino en busca de ropa interior, tratando de encontrar el sostén para agradarle al marido.
El asfalto sucio e inclinado.
Viene hacia mí un poco de agua, destila del puesto de mariscos mosqueados, sigo caminando. Sangre, pollos descuartizados, ¿Cuánto va a llevar? No gracias.
Más adelante chicharrones y carnitas.
Verduras y frutas, anunciadas por un señor que ofrece rebanadas de sandía. Hay variedad. Hortalizas traídas del mercado de abastos. Semillas, muchas semillas para hacer un collar. Agujetas, ligas, accesorios para el pelo, cosas chinas.
Salió la madre, de la niña liberal. – Te estoy diciendo que no te muevas- la jala – Truena la muñeca de la niña- cruak y llora.
Esa señora debería aprender a esta otra que estoy viendo, trae tanto ella como su hijo una cuerda en la muñeca. Así no se pierde ninguno.
La señora sigue caminando, pero la cuerda es larga y el niño se emociona al ver unas pistolas, mientras que la señora robusta lo trae casi a jalones, el niño se vuelve entonces un volador de Papantla o tijuanero.

A ¿alguien se le cayeron las extensiones de pelo? El aire ha arrastrado partes de una cabellera, pero he dado con una carpa blanca con espejos colgados, una señora guera, con tijeras en mano, promete ser la indicada para cortarle el pelo a todos esos que están sentados.
Muchachas en pijama, señoras con carriolas, niños, señores, ancianos, todos en busca del algo material o de amor.

Mientras un danzante de penacho dorado y vestimenta ruidosa, se aproxima tocando una flauta, indicándome que todo esto es un carnaval dominguero, me detengo en un puesto para comprar un raspado y seguir mi camino, para ver los últimos estrenos de cine y dar el Tour por la avenida principal de la Latinos.

martes, 21 de abril de 2009

Mi regreso

"Juan regresara, probablemente con una camioneta del año o con otra mujer a su lado, prefiero eso a que me lo traigan dentro de una caja"
Decía mi madre. Desafotunadamente mi padre nos metió en aprietos cuando lo enviarion de vuelta. No teníamos dinero, lo enterramos en el panteón municipal. Como no había para pagar, lo desenterraron y sabe Dios donde fue a parar.
Tan bueno él. Nos dejo para irse al norte, allá donde todo es billetes verdes... por lo menos eso pensamos los de acá. Mi mamá no quiso verlo el día que se fue, lloró en silencio y con su mandil de cuadros se limpiaba los ojos a cada rato. También lloré, pero creí que pronto regresaría, y después me acostumbre.
Todos los días mi madre prendía una veladora y una vez al mes mi papá nos llamaba a la tienda del rancho. Ahí le hablan decía "el panque" mocoso de mi edad.
Mi mamá ya sabía que era su viejo, yo corría por delante de ella entre las calles empedradas. Escuchaba como le gritaban a mi mamá - Irala, ya le hablan para darle la clave - nos haciamos pendejas y seguíamos hasta la principal, yo era la primera en llegar, agarraba la bocina y decía: papá ¿cómo estás? alcanzaba a escuchar un "bien mija" antes de que mi mamá me arrebatara la bocina diciendo: " que no vez que te papá gasta". Mientras ella hablaba de no se que tantas cosas, si la gente, la casa, la vaca - yo miraba y soñaba con las calcetas rosas con olanes que estaban en el aparador. Me encantaban, mi mamá lo sabía pero se hacía. Rara vez escuché mi nombre en esas pláticas por telefóno. Pero no me angustiaba, pensaba que si lo mencionaban gastaban más y hablaban menos. Al terminar las llamadas yo siempre cuestionaba -¿Qué te dijo?. ¿Qué hay allá?, ¿Cuando viene?, ¿Qué apuntaste?. Siempre preguntaba lo mismo. Ni una pregunta respondía mi madre. Empezaba a llorar . que bueno que no hable con él, si no fuéramos un par de lloronas sin entierro. Conforme fui creciendo, yo inventaba las respuestas a mis preguntas. -Le dijo que estaba bien, que allá hay cosas bonitas, que pronto vendrá y mi mamá apuntaba la clave con la que cobraría dinero.
Dos días antes de cumplir 14 años, mi mamá se puso grave y por más que le di aguacon hierbas murió. Mi papá le mando dinero a mi tío Julián para que se hiciera cargo y tuviera un entierro digno. Tías y tíos me consintieron por unos días, después me dejaron, sólo me daban una parte de lo que mi papá mandaba y ya yo sabía lo que hacía o de que vivía.
Me gustaba irme a acostar hasta tarde entre los árboles escondidos. Cerraba los ojos, aveces lloraba. Tenía motivos para llorar. Mi madre muerte y mi padre lejos. Mis tíos siempre me daban mi parte. Ahí te va decía mi tío Julián y me daba $300.pesos.
Cuando cumplí 17 año, saqué la ropa de mi mamá de un cartón para tirarla. Al fondo, encontré un envoltorio con las calcetas de olanes que tanto me gustaban, ya no me quedaban.
Hubo unos días en que traté de conseguir el número de teléfono de mi papá, nadie lo tenía.
Una mañana me tocaron la lámina de la casa fuerte. ¡levántate Rosario!. Era la voz de mi tío, me tape con la cobija y quité los barrotes de la puerta.-¿Qué pasa? - tu papá -¿Mi papá que? Ya lo traen, ¿Ya lo trae quién?. Murió y lo traen de vuelta. Me la pasé llorando, esperando su regreso. Recordaba las palabras de mi mamá, lo bueno que no lo toco verlo, regreso en caja, acabado y sin nada. Ya no escuché su voz. Después de que hablo por última vez con mi mamá, el día que miraba las calcetas que tanto me gustaban, y la vi llorar.
Por eso estoy acá, para ver si la vida es fácil, como pensaba. Ya veo que no, me han regresado tres veces, no tengo nada más que hambre y esta ropa. Ya no quiero intentar cruzar otra vez porque la última me golpeé recio la rodilla y no quiero regresar guardada en una caja. Quiero regresar al rancho, a mi casa, a perderme entre los árboles, pero quiero regresar caminando.

jueves, 16 de abril de 2009

El clásico que no me toco ver.

Mi nombre es Braulio, tengo 24 años y no tengo antecedentes penales. Estoy aquí acusado de haber golpeado a dos personas en un momento de enojo. Mire, todo paso así. Desde mucho tiempo antes compré los boletos para el partido fútbol en primera fila, no me importo quedarme sin feria ni siquiera di los abonos para el pavimento de la calle y eso que estuve reclamando la pavimentada junto con los vecinos. Después los vecinos se enojaron conmigo, pero como nunca había tenido la oportunidad de ver a mi equipo jugar me valió. Además ya tenía los boletos, ni modo de no ir.

Entonces hoy madrugué para irme al estadio junto con un amigo y mi hijo. Tomamos el camión que nos dejo unas cuadras antes del monumento hecho para el fútbol, caminamos hacia él, pero antes compramos unos tamales y un champurrado calientito. Eran como las 8 de la mañana y se apreciaba una pequeña fila de fanáticos igual que yo. Nos formamos mi compadre Luis y mi hijo. ¿Quién crees que gane? Preguntaba la gente y una matraca se escuchaba más al fondo. Y ahí se armo el desmadre, pues va ganar el América, ni modo que no, pagué más de quinientos pesos por boleto para venir a ver el partido. Mientras otros apoyaban al equipo contrario yo me empezaba a enfurecer, ¡Calmado compadre! Sólo es un juego y aun no empieza. Pero al momento empecé a ver el color rojo, blanco y azul.

Mis ojos parecían saltar de enojo. Tragaba saliva y volteaba a la defensiva. Quería lucir el amarillo de mi camiseta. Entonces fue ahí cuando alguien gritó Esos de amarillo me la ... y me exalté avente el vaso de fomi donde venia el champurrado y me dirigí hacia esos dos muchachos, y dentro de mi cabeza retumbaba ..Contra mi nadie puede, contra mi nadie puede. Me convertí en Goliat en un minuto y agarré al más flaco primero, lo deje en el suelo, después le torcí el brazo a su amigo y cuando le empezó a salir sangre del labio y escuche a unos decir ¡dale duro!, ¡dale duro! y mi compadre gritaba ¡ya compadre ya!, no sabía qué hacer. No quise correr y ser cobarde.

Esperé a los policías y por eso estoy aquí. Aun faltan unas horas para el partido, y creo que dentro de la celda no hay un televisor para poder verlo, todo me salió caro. Si hubiera dado mejor el dinero para el pavimento, creo que pudiera disfrutar del partido aunque sea en blanco y negro , a la misma vez creo que dentro de un tiempo hubiera podido estrenar asfalto para echarme una cascarita.

Jugando entre castigos..

Cuando era más chica, recuerdo que paseaba por caminos estrechos. Me escondía en los pequeños orificios de una construcción. El sol me calaba y entonces salía con los ojos abiertos, a correr. Otras veces me metía a los sótanos, era cuando mi abuelo me buscaba y me sacaba de ahí. Lo escuché decir varias veces que dentro de poco tiempo ese lugar se tranformaría en una prisión, resguardada por sabe cuantos policías, y que llevarían a los delincuentes más pesados del país. Pero nunca le dí importancia, pues jamás volví ha estar cerca de una cárcel. Solamente escuchaba en la televisión, que muchos delincuentes tijuanenses ya pisaban el cereso, pero lo merecían por algo los llevaban, pero lo merecían y ya de grande pude comprender, que los rincones pequeños donde yo cabía a la perfección, eran las celdas de castigo donde muchos probablemente han soportado el insoportable calor del sol.


viernes, 27 de marzo de 2009

Cápsula digerible

Encápsulado, llegaste y te dijerí tan fácilmente con agua, que desapareciste. Después de un instante de tragarte y de sumegirte en el interior de mi cuerpo, trago saliva para hundirte, aunque sé que nunca has de regresar..

Motivo 0.0

"Si el fin de semana hubiera sido del todo interesante, creo que existiría más de un motivo para escribir sobre el"

jueves, 12 de marzo de 2009

Movie prestada.

Tijuana la pecadora, la inhumana, la viciosa, la contrabandista. Donde el movimiento musical se estremece hasta el tímpano, hasta explotar. Muchos jóvenes, se pueden ver en las esquinas, con guitarra en mano, greñudos y con una cruda que se distingue a simple vista. - Y que me importa, quiero ser músico, como Dio, Page, Dylan, Hendrix y quiero estar en grandes escenarios no en teatros del pueblo, ni parques o tocadas baratas. Quiero hacer música verdadera, pisar Hollywood, LA, Escenarios.

Salir de esta ciudad que me bendice y me contradice al mismo tiempo. Quiero correr pero se retroceden mis pasos, yo no quiero ir al DF como lo hacen la mayoría, quiero ir para arriba. Apenas ayer estaba viendo la película de Tenacious D donde sale Black Jack y Kyle Gas, cuando acabé de comer, aproveche la ausencia de mis padres y me senté en la sala a reír a carcajadas con las escenas e idioteces de este dúo. Muchas cosas que piensa Jack en esa movie yo las he pensado, como irme de aquí. Ya no me gusta mucho esta ciudad, la violencia, la política, los medios y la poca cultura me tiene arto.
Las mentes cerradas me provocan pánico yo mismo me causo nauseas. Entre las calles disparejas, las ubicaciones, los semáforos y toda esta gente que ha llegado a invadir mí entorno. Ayer estaba viendo la película y hoy ya adopte el pensamiento de alejarme. Tratare de irme. La religión se ha vuelto un régimen en esta familia, desde que se volvieron cristianos están metidos en ese templo y no me dejan hacer lo que quiero. Ya me propusieron andar de casa en casa promoviendo a quien sabe quien, de no se donde. De milagro no estaba la familia, porque si no, me toca estar dando gracias al lord en la mesa. Por eso tengo estas ideas, ni siquiera puedo subirle a la música, al menos que sean panderos y alabanzas. Mi vida es un verdadero caos, yo quiero probar cosas nuevas, como una pizza extra Bob Marley, conocer gente distinta, verdaderos amigos. Una parte de mi vida, esta plasmada en el principio de la película, porque hasta han destrozado los pósters de mi cuarto. No me respetan. Pero yo tampoco respeto, ni se respetar. Soy mal hablado.

Los valores se me han ido perdiendo sólo los utilizo cuando tengo que quedar bien y se que no soy el único, mi amigo Roberto últimamente piensa en violencia, su vida esta rodeada de armas, a veces me asusta, pues con tantas cosas que pasan, y lo loco que esta, puede llegar un día a matar sin miedo. Yo no podría llegar a eso, pero ya grito y me defiendo. Probablemente algún día me valla de Tijuana, pero primero me quiero bautizar en la iglesia cristiana, para que me de el valor de alejarme sin mirar hacia tras. Como J.B, el cual se fue y jamás volvió a Kickapoo, ni yo hubiera vuelto. Si mi madre supiera la clase de amigos y líos en los que estoy metido, me correría de la casa sin tener que proponérmelo. Si algún día pasara eso, sólo tomaría la guitarra y me iría sin cargos de conciencia.

jueves, 26 de febrero de 2009

El músico

Cuando entré a esa tienda de antigüedades en la calle 4ta (Salvador Díaz Mirón), buscaba en especial un timbal, no me fue tan fácil, puesto que el anciano que vendía no sabía ni lo que tenía en venta, busqué entre banderas, cuadros, sillas, mesas, copas, cajas, espejos, escritorios y trastes, pero no había nada que se asemejara a un timbal, cuando de repente volteé la mirada hacia un escritorio viejo, que tenía encima peluches y libros entre los cuales algo brillaba, ese algo era un timbal usado, y dije :¡Justo lo que buscaba!. Pregunté al dueño ¿Cuanto cuesta? Me contestó mmm..... Déme $50 pesos. Me servía y estaba baratísimo, saqué de mi cartera dos billetes de veinte y una moneda de 10. Estaba contento en ese instante, pues por no tener ese instrumento casi me corren del conjunto.

¡Sí!, se me olvidaba decirles que soy baterista de un conjunto norteño. Y por las tardes ando junto con mis colegas en la plaza santa cecilia. Tocando se me va el día y la noche. Desde que mi mujer se fue con un hombre y me dejo solo con mis hijas, no me gusta estar en casa prefiero salir a buscar suerte en la calle, como bandolero. Últimamente me he puesto a pensar en mis hijas, hoy los quiero ver, acariciar, no quiero besar labios entre callejones. Hoy quiero estar con ellas, hacerme padre por un instante y no ausentarme como solía hacerlo mi padre, el cual era casi igual de irresponsable y desgraciado que yo.

Salí de la tienda, satisfecho por la compra, me subí a una calafia que decía Zapata – Reforma y esa me llevo a casa, me bañe, me cambie, regrese al centro y me olvide por completo del pensamiento hacia mis hijas, no me preocupe por buscarlas, Me fui esa noche a estrenar el timbal, me tome unas cervezas, toque en conjunto mi yaquesita, flor de dalia, laurita garza, y las que nos pedían, se dieron las diez y las once, las once y la una, las dos y las tres como la canción de Joaquín Sabina.

Y como a las siete de la mañana me dió por regresar a casa. Iba dormitando en la calafia, pero me despertaron las sirenas de los bomberos. Algo a de haber pasado cerca de donde vivo, pues ya casi llego y veo cerca el humo. Pedí la parada. Bajé como pude de la calafia, caminé una cuadra y el olor del humo hizo que despertara, apresuré el paso, sentía que algo pasaba por mi calle, pase la segunda cuadra y di vuelta a la derecha, y si, una casa ardía en fuego, ¿será la casa de don Pancho o de Cuco?, en este momento todas las casas pueden ser, menos la mía.

Pero cuando abrí bien los ojos, vi a mi niña, con su hermanita en brazos, llorando. Los bomberos de La mesa trataban de apagar el incendio, la casa se quemo por completo y me sentí tan estupido y avergonzado de mi mismo. Abrasé a mi hija, mientras veía los restos de la madera quemada y el resorte del colchón.

Han pasado tres días, he conseguido un cuarto por acá, por el rumbo de la castillo. Mi hija me cree famoso, pues esta chica y el verme con la percusión la llena de alegría. Ahora trato de cuidar más a mis dos hijas. Pero por ahorita, me he vuelto a poner los lentes, el sombrero, he agarrado el timbal y voy de salida. Mi hija Mari me toca el brazo y sonríe a pesar de todo lo ocurrido, creyendo que soy un gran músico y un gran papá. No creo ser lo primero pero hoy, con mi música sacare dinero para el domingo ir al sobreruedas y comprarle un par de zapatos a ella y a su hermana. Tampoco creo ser lo segundo, pero mañana haré el intento…

viernes, 13 de febrero de 2009

HILLS

Vivo al pie de un cerro, entre cerros, en una ciudad compuesta de cerros, de todo tipo de cerros ahí vivo, y una escuela con salones en formas de cilindros y pentágonos llamada “La esperanza” se encuentra en la parte alta, rodeada de árboles que casi tocan las nubes.
Pero abajo, la gente habla del desagüe de la escuela, que los niños avientan pelotas, hulas hulas y piedras hacia las casas, hacia nuestras casas, pero no lo es siempre. De vez en cuando, suceden cosas peores, como la vez en que a Rosa la vecina le aventaron un neumático de tractor, y le destrozo la pared de atrás, me imagino cuantos niños tuvieron el valor de hacerlo o mas bien si a esas edades primarias un niño sabe lo que hace.
Mientras en casa, mi mamá sólo se preocupa por subir al cerro a regar sus plantas, a ver si aun están sus magueyes, sus cactus y los nopales y el durazno, y un sin fin de plantas más. Yo no me preocupo tanto por el cerro, pues siempre ha estado en la misma posición, no vino conmigo, ni creció, pero cuando me pongo a “tripear” me imagino que debajo de todos los cerros hay dinosaurios escondidos y dormidos, que la parte alta es como su lomo, eso esta solo en mente.

Alrededor de mi hay mas cerros a algunos ya les paso una máquina devoradora por encima, para poder en algunos casos poner llantas de cimiento y casas sobrepuestas, sin importar deslaves en casos de lluvia, pues de todos modos hay una oruga que va al rescate ¡Si! Al rescate de quienes van llegando para sobre poblar los cerros y mi ciudad.
Si esos cerros hablaran y pudieran defenderse de mí que pienso que son unos encubridores de dinosaurios y defenderse de la sociedad que les impone nombres según sus características, defenderse de esa sociedad que estructura subidas y bajadas, y les rebana como un pastel partes y partes para poner triplays con láminas, hule, plástico, lonas, y todo tipo de material que pueda servir para hacer un cuarto. Si los pinches cerros pudieran decir que quizás están artos de tener antenas de adorno para detectar señales, porque no esta demás decirlo pero considero que tal vez ya hasta mi propio cerro se cansó de que mi mamá encaje raíces de mas plantas y lo moje cuando el no se lo pide. Pero no, los cerros no hablan pero escuchan y se defienden deslavándose.
Y se pueden clasificar los cerros. Hay otros, los que están en las orillas del gringo, que escuchan armas y el sonido de la border Patrol, estoy segura que esos cerros a veces desean no estar ahí para hacer ágil y menos cansando el camino del migrante porque les da tristeza cuando alguien cae y cuando escuchan el sonido de las tripas retorcerse, casi pudiera afirmar que el cerro quisiera ayudar en algo y dejar crecer plantas con comida integrada para que el migrante pasara y agarrara una coca cola o unas enchiladas o una cobija, pero no es así, esa es casi una afirmación inventada por mi.
¿Que cerro pudiera tolerar el olor de la marihuana como el de las abejas? Que tiene su anécdota de que por las noches jóvenes van a hacer cosas extrañas como fumar algo que la misma naturaleza creo junto con los mismos cerros, ¿A que cerro le gustaría tener su propio mito y su propio dueño? Como el cerro colorado que en 1960 fue propiedad de Santiago de García, y ahora es propiedad de conjuntos habitacionales y casas que cada vez buscan otra stairway to heaven.
Los cerros quieren su libertad, ¿Quién le pregunto al cerro colorado si quería tener un mega letrero de piedras pintadas que dijera JESUCRISTO ES EL SEÑOR? Absolutamente nadie el cerro ni siquiera piensa en religiones ni deidades solo observa lo que hacen y deshacen de el. En veces logra ser parte de alguna canción pero después nadie le lleva una grabadora o un ipod para que escuche que fue una fuente de inspiración, como dice una canción de Jaguares detrás de los cerros, si, estoy yo y tú, y todo mundo. La tierra que emana de los cerros parece prometer mas posibilidades de asentamiento y las piedras van a resbalar algún día sobre nuestras conciencias, las piedras rodando se encuentran y se que algún día las he de encontrar siendo parte de una barda con cimientos y barniz, porque a todo se le sabe sacar provecho y mas cuando la naturaleza no sabe hablar y nos permite explotar sus riquezas como a los cerros, a los cuales según estadísticas les faltan 30 años mas para estar totalmente poblados.
Si los cerros hablaran quizás nos pedirían que apagáramos las luces de la ciudad por instante para contemplar el cielo y poder mirar algo natural porque los edificios y las casas no los dejan respirar.
Sin embargo aprovechamos su silencio, para escalarlos, y llegar a la cima, para saciarnos del smog que la ciudad nos regala, para sentarnos a descansar arriba del cerro y tallar sobre una piedra aquí estuvo… y si, yo también he estado arriba de un cerro, y he hecho exactamente eso, poner mi nombre encima de tantos nombres desconocidos, y ver el atardecer que se desprende de la vista poco a poco, para después volver a bajar con cuidado de no caer en un colchón de techos de mil formas. Después el cerro vuelve a tratar de ser el mismo, ese y otros cerros como los que me rodean. Los cerros son parte de Tijuana, y he escuchado a tantos decirme, en Tijuana hay puros cerros, y les doy la razón, pues los hay y los seguirá habiendo, aunque tengan un tapiz de casas con bardas de llanta o piedra, con plantas o sin ellas, aunque los dejemos sin respiración, los emplastemos con cemento y los deformemos, en Tijuana siempre habrá cerros que no dejan de ser enajenados, y de vez en cuando una nube los cubrirá, con su suave algodón, para protegerlos de la sociedad que les rodea.